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¿Sabes qué pensamiento tienen en común todas las personas que han hecho terapia online conmigo?

«¡Ojalá hubiera venido antes!»

Cuando nos sentimos mal nos cuesta mucho pedir ayuda

Te ocurre a ti y me ocurre a mí,… nos ocurre a todos.

Y es que a veces las cosas van medio bien, pero otras veces…

Estamos tristes o insatisfechos, pero no tenemos ni idea de por qué… ¡si nuestra vida parece perfecta!
Nos da miedo el cambio y lo pasamos fatal porque nos toca tomar decisiones.
Nos encontramos una y otra vez con las mismas dificultades en nuestras relaciones: inseguridades, desconfianza, dificultad para poner límites, desmotivación. Repetimos patrones sin darnos cuenta y no sabemos cómo pararlo.
Nos exigimos en exceso y nos convertimos en nuestro peor enemigo.
Cuando esto pasa, nos metemos en un bucle de emociones y pensamientos que nos ponen muy lejos del bienestar.

Convivimos con el estrés, vamos capeando el temporal como podemos y a ratos nos ahoga la ansiedad.

Y quizá se te pase por la cabeza

acudir a un profesional

Y quizá se te pase por la cabeza acudir a un profesional

Al menos en algunos momentos, cuando la cosa se pone más fea.

Pero al final te quitas la idea de la cabeza de un plumazo:

Flecha punteada
«¡Cómo no voy a poder arreglar mis problemas yo solo!».

«Puff, qué van a decir de mí…».

«Venga, que esto es cuestión de no darle vueltas a todo. Sólo necesito unas vacaciones».

Confías en que se te pasará, que sucederá algo que te devolverá la paz mental. 

Y no te digo yo que eso no vaya a ocurrir…

De hecho, está bien. Puedes darte un tiempo para ver qué pasa.

(La vida siempre pasa).

O puedes dar el salto. 

Probar, ¿por qué no?

Lo peor que puede ocurrir es que tú también te arrepientas de no haber venido antes.

Mi nombre es Natalia, soy terapeuta Gestalt y no tengo el superpoder de cambiarte la vida en 3 días

Te lo cuento por si has llegado hasta aquí esperando encontrar el sentido de la vida, la clave de la felicidad perpetua o la solución a tus problemas así, casi sin despeinarte.

De esos trucos mágicos no tengo ni idea.

Pero si te sientes atrapado en unas sensaciones que no quieres tener, sé cómo acompañarte para que vuelvas a sentirte bien.

Natalia Tobias

Déjame contarte algo…

Hace mucho tiempo alguien me dijo:
Flecha curva hacia abajo
«Natalia, es imposible que yo sepa más de ti que tú misma».

Fue mi terapeuta.

(Sí, soy de esos profesionales que tienen claro que, para acompañar en terapia a otras personas, primero hay que currárselo con uno mismo).

El caso es que aquello que me dijo me sorprendió.

Después, me hizo sentir alegría y curiosidad.

Alegría porque yo era “la que más sabía de algo”. (¿En serio?).

Y curiosidad porque me preguntaba cuánto me quedaría por descubrir de mí.

Desde hace quince años la terapeuta soy yo y tampoco puedo decirte qué tienes que hacer para sentirte satisfecho, ni qué es lo mejor para ti.

De verdad. No tengo ni idea de qué necesitas para estar bien.

Pero sé dónde podemos encontrarlo

Verás.

Eso que llamas tu carácter (o tu personalidad) y que crees que forma parte de ti desde que naciste… pues no.

No has nacido con ello.

Lo has creado con las herramientas que te han resultado útiles para adaptarte al entorno en el que creciste cuando eras niño.

Y gracias a ellas estás hoy aquí. Vivito y coleando.

Así que funcionan.

Algunos de esos aprendizajes te fueron tan bien que ya los repites en automático.

Lo malo es que ni tú eres ya un niño ni estás en el mismo entorno.

Así que su efecto ya no es el mismo.

Lo que en algún momento fue útil, ahora son creencias que te limitan, pensamientos que te bloquean o reacciones que te crean malestar.

Pero como es lo que aprendiste, tú sigues en un bucle sin fin repitiendo patrones.

– Vaya faena, ¿no?

– Bueno, sí.   Pero la buena noticia es que podemos desactivarlos…

Al hacerlo, te va a resultar mucho más fácil darte cuenta de lo que sientes y escucharte para saber qué necesitas.

(Esto que te acabo de contar es lo que llaman autoconocimiento).

A través de la terapia Gestalt puedo acompañarte en este proceso

Imagina la terapia como un laboratorio seguro que se encuentra en el único lugar en el que merece la pena estar.  Ese al que no solemos ir ni de vacaciones.

El presente (o lo que está sucediendo ahora).

Aquí la bata blanca la llevas tú, porque tú eres el científico que experimenta.

Pero no lo haces solo.

Yo me encargo de guiar el proceso para que avance hacia dónde queremos, que te lleve a sentirte bien.  Y cuido de que no acabemos formando mezclas explosivas que puedan hacerte daño.

¿Qué cosas suceden en este laboratorio?

Encontramos y desactivamos los patrones automáticos que saltan una y otra vez en tu vida y te llevan al mismo sitio (ése en el que no quieres estar).  O, dicho de otro modo, qué es eso que repites y para qué lo repites.
Desmontamos esas creencias que limitan y condicionan tus decisiones.  Mira, la verdad es que no creo que vayan a desaparecer del todo (¡o igual sí!), pero se van a hacer más blanditas, más flexibles… Y solo con eso, verás que se respira mejor.
Una vez comprendes los patrones y creencias, empiezas a experimentar cosas nuevas en nuestro laboratorio seguro.  Y aparecen nuevas alternativas o soluciones a las dificultades que, a día de hoy, ni se te pasan por la cabeza.
Engrasamos y ponemos a punto tu capacidad de darte cuenta o awareness (oye, es que me encanta esta palabra en inglés).  Resulta que a medida que cumplimos años, se va atrofiando y recuperarla es la única forma de conectar contigo.
Entiendes y experimentas el concepto de responsabilidad.  Que no tiene nada que ver con hacer los deberes, sino con “hacerte cargo de lo tuyo”: De lo que sientes, piensas y haces en tu vida.
Todo este proceso te lleva a aceptarte tal y como eres. Y la verdad, sienta de maravilla.

Tú lo notas. Tus relaciones lo notan.

Y le coges el gusto a vivir.

Tanto que aquí te dejo algunas personas que le han cogido el truco tras pasar por este laboratorio que tengo.

Llegué a terapia sintiéndome muy triste y vacía.

Estoy aprendiendo a apreciarme, a disfrutar con lo positivo y a limitar lo negativo, a llenar mi vida y a saber que necesito al otro, que no es tan diferente a mí. Natalia hace de espejo en el que mirarme, sin decir lo que debo hacer y sin cuestionar lo que siento. Reflejándome para que me vea de manera honesta, evidenciando lo esencial.

He ganado gusto por la vida y por mí y esperanza en que se puede aprender y mejorar.

A.C. (mujer de 35 años)

Cuando conocí a Natalia no podía imaginar hasta qué punto cambiaría mi forma de ver la vida día a día.  Puedo decir que este ha sido uno de los mejores procesos vitales que he experimentado. 

Vivo en Nueva York desde hace años y siento que en este mundo multimedia y de horarios apretados, resulta un gran alivio poderme conectar tranquilamente desde casa. La distancia y soledad que se siente a veces desde el extranjero es menor cuando tienes la suerte de contar con una gran profesional que te devuelve esa cercanía, escucha y amabilidad.

S.D. (mujer de 34 años)

Lo que más destacaría de Natalia como terapeuta es que desde el principio adquiere un compromiso acérrimo con TU causa.

Con sus certeras preguntas, su ojo entrenado para atrapar el más mínimo detalle y su análisis lúcido, rico en metáforas, símiles, imágenes y, en muchas ocasiones, puesta en escena, te va desenvolviendo capa a capa hasta re-descubrirte y re-conocerte. Y lo más importante: ella provoca que todo ese proceso lo hagas tú solo, que seas el explorador de ti mismo.”

N.N. (hombre de 30 años)

Conocí a Natalia hace 4 años, la primera vez que pensé que necesitaba ayuda. Esa primera etapa con ella duró sólo unos meses, hasta que ambas, ella y yo, quedamos embarazadas e interrumpimos las sesiones por nuestra baja maternal.

Tras la baja, un montón de problemas y circunstancias difíciles me impidieron retomar las sesiones. 3 hijos, un trabajo y un montón de dificultades me llevaron a un estado en el que no me reconocía: nada me ilusionaba, estaba constantemente enfadada y agotada y pasaba por la vida como una autómata.

Así que, aun resultándome muy difícil, llamé a Natalia y retomé la terapia hace 1 año. Ella me está acompañando en el camino de vuelta a conocerme, mirarme, reconocer qué siento, qué oculto y descubrir quién soy.

No es un camino fácil, pero ahí está Natalia, acompañándome cada día. Hoy me siento mucho mejor que hace unos meses. Y sólo puedo decir, ¡gracias!

C.V. (mujer de 42 años)

“No sólo valoro en un profesional de la ayuda su currículum teórico y técnico sino sobre todo su actitud, su espíritu humanista y especialmente su benevolencia, entendida como el deseo natural que las personas estén bien. De todo esto le sobra a Natalia en quién confiaría de manera espontánea caso de necesitar ayuda o la recomendaría -como suelo hacer- a alguien querido. Por otro lado, su formación es amplia y rigurosa. Además de su formación en Psicología Integrativa, a mí me tocó acompañarla en su aprendizaje de los fundamentos sistémicos y las principales dinámicas que producen malestar o bienestar en las familias y las personas. Siempre mostró un talento natural para incorporar dichos conocimientos y sus sutilezas y una gran generosidad para entregarlos a los demás en su práctica como terapeuta.”
Joan Garriga

Psicólogo Humanista. Terapeuta Gestalt. Socio Fundador del Institut Gestalt.

Hace un año y medio, en un momento complicado en mi vida, “colapsé” y sentí la necesidad de pedir ayuda.  Fue entonces cuando conocí a Natalia.

Con ella me siento acompañada, comprendida, confiada y respetada en mis vivencias y en los tiempos que necesito.  Me ayuda a descubrir y poner luz sobre aspectos de mi vida que estaban escondidos o ignorados.

Todo esto hace que, además de salir a flote y recuperar la calma, viva las situaciones que se presentan con un enfoque más sano y más acorde a mis deseos y necesidades.

Estoy feliz y agradecida por tenerla a mi lado.

A.M.R. (mujer de 61 años)

Hace algo menos de un año estaba pasando por un mal momento y aunque me costaba dar el paso, me reuní con Natalia.

Con ella he tenido la oportunidad de hablar con una persona que presta una escucha activa y que habla desde la sinceridad.

Si empecé a hacer terapia es porque, de alguna forma, quería cambiar cosas de mí y de mi vida. Pero ese no es un trabajo fácil: aunque la sesión me sirviera para ver las cosas con más perspectiva, a la semana siguiente volvía con el mismo punto de partida.

Creo que hacer terapia tiene que ver con esto. Con encontrarse, una y otra vez, con la forma en la que estás acostumbrado a razonar y empezar a tomar consciencia de ello, para no ser rehén de tus propios esquemas.

Natalia, con mucha paciencia, me ha ayudado a recorrer este camino. Sin presionar, ni ser complaciente, ayudando a consolidar herramientas que estaba necesitando y que empiezan a tener un impacto positivo sobre mi vida.

R.B. (hombre de 26 años)

Desde la primera sesión con Natalia me sentí escuchada y respetada.  A lo largo de mi trabajo con ella he sentido que cuidaba de mí sin dejar de confrontarme.

Gracias a ella puedo decir que me he dado cuenta de muchas cosas sobre mí misma que han permitido cambios en mi vida que jamás pensé que haría.

Actualmente participo en un grupo de crecimiento creado y dirigido por ella junto con otras personas en el que me sigo descubriendo, divirtiendo y sorprendiendo cada día.  Siempre estaré agradecida y será para mí una referente tanto en lo profesional como en lo personal.

M.S. (mujer de 30 años)

“Conocí a Natalia hace ya unos años cuando completaba brillantemente su formación en Terapia Gestalt. Desde entonces, he seguido su trayectoria profesional de cerca, pues terminó también la formación en axiología/perfil de valores de Hartman, del que sigue sacando excelente provecho, como he podido comprobar en las supervisiones que ha venido haciendo conmigo.

Natalia es una persona cálida y cercana, que hace de su labor profesional como terapeuta un constante proceso de revisión seria y eficaz. Y eso origina que sea estimada y considerada en el ámbito de la terapia gestáltica entre otros.

Además, la tesina de la que tuve el gusto de ser su tutor, es el resultado de una investigación personal en el campo de la influencia materna en la personalidad humana, siempre siguiendo la perspectiva de la Gestalt.

Natalia Tobías tiene, a mi parecer, muchos de los rasgos que caracterizan a una buena terapeuta de orientación gestáltica, que completa con otros enfoques reconocidos para la ayuda terapéutica.”

Miguel Albiñana

Psicoterapeuta, Fundador del Centro Eleusis de Orientación y Psicoterapia.

¿Quieres dar el salto e iniciar

tu proceso de terapia?

¿Quieres dar el salto e iniciar tu proceso de terapia?

Antes me gustaría que me contaras en qué situación te encuentras y qué te ha hecho dar este paso (enhorabuena desde ya, sé que no es nada fácil darlo).

También quiero explicarte con detalle cómo trabajo y responder a las preguntas que sé que se te están pasando por la cabeza.

Por eso, te propongo que antes nos conozcamos

Sería un primer encuentro de 30 minutos, que no es una sesión de terapia (por eso no cuesta dinero), pero nos permite charlar un rato.

Tú tienes muchos terapeutas para elegir y yo necesito saber si puedo ayudarte.

Después de este primer encuentro, decidimos si queremos iniciar este proceso juntos.

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